
A nuestra espalda hay dos molinos de viento jubilados y maltrechos. Uno lo están deshaciendo, y a los golpes del martillo se desmorona también la rica leyenda de la llanura, cuna de una raza y fosa de un ideal. ¡Aspas de molino! ¡Fantasía de la tierra llana! ¡Quiero ofrendaros mi postrer plegaria, por lo mismo que caéis prosaicamente a los mandobles de los escuderos, sin aureola de martirio! Cualquier Sancho audaz os desclava por viejos e inservibles, porque el Bachiller Carrasco tritura en diez minutos con su fábrica de harinas vuestra molienda de un año. El trote cochinero de "Rocinante" ya no sirve: el siglo marcha a noventa por hora y embalando...
Tarde cercana al crepúsculo. Del caserío viene olor campesino a migas y torreznos. Tañen campanas, más cerca, más lejos. Nada se echa de menos en la clásica llanada... Ver recorte noticia
Felix Urabayen. Diario El Sol. Edición de 7 de diciembre de 1.930. Página 3.
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